jueves, 21 de julio de 2016

Partidas con foto: Bernal - Kramnik, Oviedo 1992

Kramnik calculando la combinación que debería haber decidido la partida, después de 25.Cb2
El otro día estuve revisando un cajón que parecía una cápsula del tiempo. Junto con tarjetas de crédito caducadas, cartas de mi adolescencia, planillas de torneos que no recordaba haber jugado y las llaves de mi antiguo coche, he encontrado mi perdido flequillo en varias fotos de principios de los 90 que quizá os puedan interesar. En la primera de ellas, tomada en uno de los históricos supertorneos de semirrápidas que organizó por entonces la Universidad de Oviedo, me enfrentaba al prodigio adolescente Vladimir Kramnik, que a sus diecisiete años ya había participado en la Olimpiada de Manila con la selección rusa. Para mi sorpresa, conseguí encontrar la partida en la Mega Database y no me ha quedado más remedio que redactar unas breves notas:
Kramnik jugó muy bien la apertura, consiguió ventaja gracias a mi peón c débil y su superioridad central y después de la brillante 25...Cxf2! parecía en camino de una fácil victoria, pero su relativa inexperiencia se notó en su catastrófico manejo de mis apuros de tiempo, que la foto apenas permite ver en mi reloj. Hipnotizado por mi bandera levantada, se comió todos los trucos y acabó quedando perdido. La posición final merece un comentario extra:

Pensaba que tenía más tiempo, pero una ojeada al reloj me mostró que apenas disponía de 30'' para terminar la partida (por si te canta la berza, debo aclarar que los relojes analógicos no permitían programar incrementos). Preocupado, exclamé un audible joder, al que mi rival reaccionó extendiendo su mano al tiempo que me decía Yes, draw. Sin saber muy bien qué hacer, acepté el hecho consumado y Kramnik se fue de la sala de juego con un comprensible enfado.

3 comentarios:

José Joaquín Cáceres Rodríguez dijo...

Ja, ja. #yotubepelo :)

Eusebio Rubio dijo...

Yo también jugué ese torneo.
Mi momento inolvidable no fue ajedrecístico, sino escatológico.
Fuí al water y estuve meando con Spassky a mi izquierda y Bronstein a mi derecha. Esas cosas no se olvidan. Menuedo selfie hubiese salido...

Luis Bernal dijo...

Tu historia me recuerda a la de Revilla en la boda del principe, con el sable de Harald de Noruega :)